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jueves, 19 de febrero de 2015

CÓMO VOLVER AL TRABAJO TRAS PADECER UN CÁNCER.

El miedo al fracaso y a la recaída se apodera de las personas que sufren largas bajas laborales por enfermedad.


Muchos pacientes me piden que les ayude en su vuelta al trabajo porque les causa una ansiedad enorme”, reconoce Marta de la Fuente, psicooncóloga de la clínica MD Anderson Cancer Center de Madrid. Por eso, decidió poner en marcha un taller de apoyo a estas personas para que superen sus miedos en su regreso al trabajo. Pero no solo se da en el caso de aquellos que sufren tumores. “Sucede en cualquier enfermedad larga o muy agresiva”, confirma Lucila Andrés, directora clínica del gabinete psicológico Grupo Luria.



Cada año se diagnostican en España más de 220.000 nuevos casos de cáncer, de los que aproximadamente un 40% se dan en personas menores de 65 años, es decir, en adultos en pleno periodo de actividad laboral, según datos de MD Anderson, por lo que deberán solicitar una baja de incapacidad temporal. En los últimos años, los avances en diagnóstico precoz y en la atención al paciente han conseguido duplicar la tasa de superación del cáncer. Sin embargo, tras el proceso oncológico, muchos supervivientes encuentran importantes barreras una vez que deciden volver a su actividad profesional.

“Es fundamental que el paciente intente tener una actitud adecuada y valore la reincorporación como un paso más hacia su recuperación, teniendo en cuenta la tolerancia y flexibilidad consigo mismo, así como no dejar que el miedo o la ansiedad se apodere de la situación, explica De la Fuente. “Por su parte, desde el entorno laboral también es importante que se fomente la empatía y se ayude a la normalización, posibilitando una incorporación progresiva y paulatina al trabajo”, añade.

“Surge lo que llamamos el miedo anticipatorio, que es algo irracional porque no hay datos objetivos que lo demuestren. Los trabajadores temen no rendir, no sabe cómo van a ser las relaciones personales, hay preocupación por una recaída e incluso por cosas como qué van a comer que no le siente mal”, detalla la psicóloga de MD Anderson. “Se tiene miedo a haber perdido competencias y habilidades, a no tener la red de apoyo interna y los contactos externos”, señala, por su parte, Andrés.

La Seguridad Social, entidad encargada de pagar las prestaciones por incapacidad temporal, maneja tablas con el tiempo estándar de baja en cada patología, una guía que utilizan los médicos como referente. Los pacientes de cáncer suelen permanecer fuera del ámbito laboral entre 180 y 240 días, según el tipo de tumor. La duración media de una hemiplejia llega al medio año; las fracturas de tibia y peroné, alrededor de 100 días; la esquizofrenia, 90 días; un infarto cerebral, 120 días; la paraplejia, seis meses. Tiempo suficiente para que muchas personas teman su vuelta al trabajo.

Desde MD Anderson se destaca que la reincorporación laboral de las personas con cáncer supone, además de una normalización del día a día, una reafirmación de su aportación como miembro activo de la sociedad: “Investigaciones recientes reconocen que la flexibilidad horaria por parte de la empresa, la edad del paciente, la ausencia de secuelas y un buen seguimiento médico son las claves principales que facilitan la vuelta al trabajo”.

Consejos


De la Fuente aconseja a estos trabajadores reducir el nivel de autoexigencia ante la incorporación, así como el deseo de agradar a los compañeros. “Muchos piensan que van a perjudicar a sus colegas”, apunta. También recomienda desterrar expresiones como “no puedo”, “tengo que...” o “es mi obligación”. Además, se debe prevenir la sobrecarga de trabajo y delegar o pedir ayuda. “Hay que saber decir que no”, asevera esta experta. También pone de relieve algunos errores, como el compararse con el periodo en el que se estaba sano, porque seguramente el rendimiento no sea el mismo.

Asimismo, recalca que el empleado reincorporado debe prestar atención al autocuidado en la alimentación, el ejercicio físico y el descanso. “Yo siempre recomiendo que dediquen ocho horas al trabajo, ocho al descanso y ocho al ocio”, apunta De la Fuente.

La directora clínica de Grupo Luria, a su vez, recuerda que es imprescindible seguir las instrucciones del médico y establece una serie de consejos: asumir con naturalidad la situación: la enfermedad no es vergonzosa y recuperarse es un logro; no forzarse en aparentar estar mejor de lo que realmente se está; no hacer esfuerzos excesivos; si es posible, reincorporarse paulatinamente; centrarse en las tareas antes que en el estado de ánimo o en las susceptibilidades que puedan surgir por la nueva situación; consultar con el facultativo las posibilidades realistas de trabajar; ni exhibirse ni ocultarse; antes de incorporarse al puesto, enterarse bien de los cambios acaecidos en su ausencia y comunicarse con el departamento de recursos humanos; aceptar los cambios que se puedan producir en las nuevas tareas y responsabilidades, y, por último, tener claros y aplicar bien los criterios que se hayan tenido para la reincorporación.

Otra de las dudas que le surge a la persona enferma es cuándo es el mejor momento para la reincorporación. Los expertos recomiendan hablarlo con su médico y, si no hay secuelas físicas, el retorno ayuda habitualmente en el plano emocional. “Se recomienda que vuelvan al trabajo aquellas personas que son muy rumiativas, que le dan muchas vueltas a su enfermedad”, afirma De La Fuente. “No deben volver cuando todavía tienen secuelas físicas, mucho cansancio o asuman labores que sean muy exigentes”.

*Fuente: Cinco Días

viernes, 16 de enero de 2015

Cáncer y vida.

Cuando nos dicen que intentemos buscar la parte positiva de las cosas, y el cáncer está en nuestras vidas de alguna manera, parece algo imposible. Pero todos los que hemos vivido de cerca la enfermedad aprendemos a apreciar las cosas realmente importantes de la vida, esas pequeñas cosas que cuando estamos bien no sabemos valorar. Por ello, desde Pulseras Rosas compartimos con vosotros este vídeo. No os lo perdáis porque merece mucho la pena.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Cómo influye el cáncer en nuestra vida y nuestra vida durante la enfermedad.



Siempre oímos la importancia que tiene el estado de ánimo y el entorno para superar el cáncer. Son algo clave durante el tratamiento y de ello habla en esta entrevista al Dr. Rojas, catedrático de Psiquiatría y director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid.


"No te rindas, crécete y pon todos
los medios para que esto se solucione"

Dr. Rojas

En su último libro, "Vive tu vida", expone que el amor, el trabajo, la cultura y la amistad sustentan la autoestima, y en consecuencia, la felicidad.

Pregunta: ¿Cómo afecta el cáncer a estos pilares?

Respuesta: La enfermedad oncológica influye sobre distintos planos. En lo físico, la persona adelgaza, se le cae el pelo, tiene unas molestias determinadas; en lo psicológico, se hospedan una sinfonía de sentimientos negativos como decaimiento, preocupación o ansiedad. Este malestar afecta a las relaciones interpersonales, y también, a la curiosidad cultural. Por otro lado, y en esta situación, habría que preguntarse: ¿Cómo ayuda ser una persona de fe?

P: ¿A qué se refiere?

R: La fe es parte de la cultura. La cultura es libertad y la fe es esperanza. En nuestra cultura hay tres raíces, que son el mundo judío, cristiano y musulmán. Sus textos ofrecen grandes respuestas al sufrimiento, tanto para el que tiene arreglo (no olvidemos que, hoy, la mayoría de los cánceres tiene solución) como para una persona que tiene metástasis y sabe que se va a morir. En este último caso, es muy importante afrontar la muerte con esperanza, y para eso hay que tener fe, aunque lo políticamente correcto suela ser no hablar de esto.

P: ¿Y para quién no crea en Dios?

R: Aunque uno no sea creyente, PUEDE recuperar el hábito de leer libros religiosos que albergan gran sabiduría. Pensemos en el “Pentateuco”, que anima a reconciliarte con tu pasado.

P: ¿Cómo cree que influye nuestro entorno en el desarrollo de ESTA enfermedad?

R: Hoy, hay muchas investigaciones, sobre todo, en ESTADOS Unidos, Canadá y Australia, que demuestran de forma empírica que las situaciones de estrés crónico de alta intensidad desembocan en cáncer en personas jóvenes de 45 años en adelante. Actualmente, confluyen la era del desamor, la era de la depresión y la era del estrés. La melancolía, el ritmo trepidante de vida y la inestabilidad emocional.

P: ¿Qué trastornos psicológicos PUEDEN derivarse del diagnóstico?

R: Se desarrollan reacciones adaptativas a un factor de estrés claramente identificable COMO es el cáncer. Hay cuatro tipos de respuesta psicológica: la depresiva, presidida por la tristeza; la ansiosa, donde el centro fundamental son los miedos, los temores y la angustia; la paranoide, con desconfianza, recelo y suspicacia, y una reacción mixta donde se entremezcla lo depresivo, lo ansioso y la desconfianza, FORMANDO un tríptico singular.

P: Usted ha manifestado en diversas ocasiones, que en la población general y con independencia del contexto de esta enfermedad, el psiquiatra y el cirujano estético son los dos médicos más solicitados

R: Sí, la psicología es el arte de que la persona no pierda la seguridad, la confianza, la autoestima, y de que sea capaz de crecerse ante las adversidades. El mundo se ha “psicologizado”; la psicología está a la vuelta de la esquina, tanto PARA un equipo de fútbol como para una empresa. Esta misma crisis económica tiene un trasfondo psicológico, ¿no?


P: Usted dice que “la vida es una oportunidad extraordinaria para sacar lo mejor de uno mismo”. A las personas que actualmente se encuentran en el proceso de la enfermedad, ¿qué les diría?

R: No te rindas, crécete ante las dificultades y pon todos los medios humanos y clínicos para que esto se solucione.

*Fuente: Revista Rose